La forma del eje depende, entre otros factores, del número y la distribución de los cilindros en el motor, la estructura del motor, el orden de encendidos y el número de muñones principales del cigüeñal. Es importante que el cigüeñal sea muy resistente, por lo que a menudo se fabrica en acero no aleado de alta calidad (raramente se emplean cigüeñales fundidos). Para garantizarle la dureza adecuada se emplea el temple superficial o la carburación (para los ejes de aceros aleados). En la mayoría de los motores los cigüeñales tienen un cojinete por cada cilindro, lo que aumenta la rigidez de este sistema.
El motor de arranque eléctrico (motor de corriente continua), que hoy día es el más utilizado, pone en marcha el motor de combustión, haciendo girar el cigüeñal, lo que permite al motor empezar a funcionar por sí solo. En el momento de la puesta en marcha del motor por el motor de arranque es cuando este consume más energía eléctrica de la batería. El motor de corriente continua está formado, entre otras piezas, por el cabezal, el béndix (junto con el anillo de bloqueo y el collarín), los engranajes, el automático y sus muelles, el rotor, el estátor el portaescobillas y la tapa posterior.
Pueden ser varias. Una de ellas puede ser un fallo del motor. Sin embargo, si descartamos este motivo, podemos pasar a analizar las demás potenciales causas de esta situación.
Uno de los motivos de una avería pueden ser los casquillos deslizantes, que hayan sufrido por la fricción. Entre el eje y el casquillo también pueden aparecer un juego y provocar el rozamiento de las placas del transformador del rotor con el estátor magnético/electromagnético.
Otra causa del funcionamiento incorrecto con la que es posible encontrarse puede estar provocada por el rotor, al que se suministra tensión a través del conmutador. En tal caso el rotor funciona como un electroimán, que en lugar de rotar, atrae. A su vez, una corriente mayor circulando por las escobillas puede provocar un mayor desgaste de estos elementos.
Para que el vehículo funcione correctamente y sin nuevas averías el motor de arranque dañado debe ser sustituido. La sustitución por un modelo nuevo puede ser costosa, por ese motivo puede pensarse en un producto regenerado como alternativa. El diagnóstico completo de la avería debe llevarse a cabo en un taller profesional de mecánica de vehículos. Sus trabajadores ayudarán a elegir el motor de arranque adecuado o su equivalente regenerado.
Fuente: La Comunidad del Taller
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